
Una carta a mi madre Magaly
Por Eduardo Abusada Franco Fuente Trome
Magaly Medina se metió en la vida de todo 'Chollywood', pero muy pocos se metieron en la suya. Esta huachana de 45 años supo, desde un inicio, cuál era el precio de la fama y por eso levantó gruesas murallas, como las de su millonaria casa-fortaleza que se ha construido en Camacho, para proteger a su familia. Podrán señalarla millones de dedos, pero ninguno podrá poner en duda que es una madre dedicada y jamás descuidó a Gianmarco, su hijo y más preciada primicia. Hoy, el joven es todo un hombre y, como su madre, siguió los inciertos caminos del periodismo.
"Madre, duele decirlo, pero en mi memoria están grabados todos los insultos que, desde hace ya una década, la mayoría de periódicos del Perú (...) te arrojan. 'Ave de rapiña', te han dicho, 'reina de la telebasura', 'acosadora', 'fea', 'mal ejemplo' y decenas de agravios más, algunos de los cuales no prefiero repetir", empezaba así su carta el hijo de la 'Urraca'.
Su nombre es Gianmarco Mendoza Medina, hijo de su primer compromiso, y publicó la citada y sentida misiva en crónica, en la revista 'Etiqueta negra', número 48 (mayo del 2007). Con el corazón en la pluma, le dirigió una misiva a su famosísima madre. 'Querida mamá', es el título. Simple y llano, como lo manda el 'abc' de la redacción periodística aprendido en las aulas de Universidad de Ciencias Aplicadas, donde estudió la carrera de su progenitora y donde se vio expuesto a que inconformes catedráticos pongan de ejemplo a su mamá como digna representante 'del más vil de los oficios'.
El 'punto' en las clases
Ser hijo de la persona que es puesta como el mal ejemplo delante de todo el salón de clases no debe ser fácil. Pero a Gianmarco le sobra correa. "Mis profesores de periodismo hablan de ti. Siempre hablan (mal) de ti. En asignaturas de todo tipo te han lanzado adjetivos de todo calibre: 'Mala periodista', 'inmoral' o -este es uno de mis preferidos- 'personaje lleno de envidia y resentimiento, encargado de destruir hogares a su paso' (.) Alguna vez escuché que te llamaron 'bastarda', querida mamá. Ya antes había escrito ficciones sobre tus relaciones amorosas, sobre las supuestas infidelidades de las que fuiste víctima", relata con sinceridad el hijo querido a la madre adorada. A fin de cuentas, antes que periodista ambos, antes que conductora de TV una y estudiante el otro, primero son madre e hijo; y los lazos de sangre no los disuelve una jueza ni los errores de los padres. De esto puede dar fe Luciana León.
Y sigue el buen Gianmarco escribiéndole a su querida madrecita: "Dicen que tu trabajo es un mal ejemplo para todos aquellos que, como yo, aspiran algún día a ser periodistas. 'Urraca', es uno de los apelativos que te han puesto, que es una manera de decir que te gusta hablar de vidas ajenas, que eres una chismosa, mamá, una urraca, por preocuparte de los otros, por mandar cámaras para que filmen, in fraganti, a los famosos de este país".
Demuestra el vástago de la conductora buena pluma, y le confiesa a ella, entre líneas, cierta incomodidad que le acarrea ser su hijo, pero que ha aprendido a soportar, y sentirse orgulloso: "Cuando hablan de ti en la universidad, algunos esperan mi reacción. 'Oye, ya pues, ¿de veras no te molesta escuchar todo eso?' Soportar tantas clases con lo mismo, te lo he dicho, dejó de ser difícil hace algún tiempo (...) No es fácil llevar tu apellido y pasar en frente de un quiosco lleno de diarios que te detestan en primera plana. A veces, hay que poner la otra mejilla y seguir caminando como quien no ha visto nada".
Amor de hijo
Los padres enseñan a vivir a los hijos, pero llega el momento en que estos también guían a sus padres, son sus lazarillos cuando la vejez ataca, pero antes se atreven a ser también consejeros de aquellos que les enseñaron los primeros pasos: "Tú, madre, ¿has pensando en esto? No lo hagas, no vale la pena. Termina siendo divertido ser el descendiente de la bruja mala que un día tumbó a un tal Ferrando, quizá el que fuera el conductor más popular de la televisión peruana", escribe. Pero como buen joven, también se muestra rebelde: "Tú lo tumbaste, mamá. Dijiste cosas feas sobre él que nadie había dicho, y después te convertiste en la amenaza de futbolistas licenciosos y platinadas monarcas de la pantalla del mediodía", narra refiriéndose al 'negro' Augusto Ferrando y la archienemiga de su madre, Gisela Valcárcel, personaje con quien la Medina forjó la mitad de su carrera y bautizó para la posteridad como 'la seis puntos', por su bajo rating en algún momento de su carrera televisiva.
Marihuana
Con muchas de estas líneas Gianmarco expresa admiración a su madre y el agradecimiento por haberlo cuidado de 'urracos' de otros programas, como los que ella manda. Sin embargo, como bien lo sabe Magaly y como se lo demostró a Mónica Adaro, cuando mandó meter una cámara entre sus sábanas, al final nadie está libre de los paparazzi. Solo otro personaje de televisión cometió el craso error de meterse contra el blindado hijo de la Medina. Fue el irreverente Beto Ortiz, que, movido por el rating en ese momento, se metió con el retoño de la mujer más poderosa del Perú, en su programa 'Vidas secretas'. El mismo Beto reconoció, posteriormente, que el trabajo era poco sustentado y tendencioso y allí reveló que el joven era aficionado a fumar marihuana. Podría considerarse algo no muy grave, típico en una adolescencia rebelde, pero la madre saltó como fiera en defensa del cachorro. Clavó sus garras en el cuello de Ortiz, que luego se arrepentiría de la afrenta. Sin embargo, años después, Magaly tendría de invitado en su set a un renovado Beto, convertido en ex perseguido político. Ambos 'monstruos' de televisión y, al fin y al cabo, se necesitan.
A pesar del golpe bajo del periodista rival, Gianmarco supo capear el temporal. "Tomémoslo con humor, mamá, pensemos que será interesante lo que dirán después, cuando me convierta en periodista y mis colegas de tu querida prensa agoten su tinta en odiosas ideas sobre nuestra relación", dice en su carta. Razón no le falta: "El hijo de la 'Urraca' la tendrá difícil", él mismo escribió. "Pero, querida mamá, te lo aseguro, algún día nos reiremos de esto. Sumaremos más anécdotas a las que hoy podemos contar. 'Urraquito' alzó vuelo', titulará otro diario de esos. Será muy divertido, ya verás", remata. Ahora, en el penal de 'Santa Mónica', madre e hijo se necesitan más que nunca.
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