domingo, 7 de diciembre de 2008

Feria del Libro Ricardo Palma


(probando nuevo estilo, mejor dicho, copiándome)
Ya no sé qué hacer con tanto tiempo libre que deja el desempleo. Una cosa es rascarse la panza en la oficina y otra en casa. Digo, una cosa es ver cómo los otros se la rascaban, pues yo siempre cumplo con mis 8 horas que manda la ley y que tanto esfuerzo le costaron conseguir a Haya junto al movimiento obrero. Así que yo respeto la historia y sus conquistas sociales, y ni un minuto más, sobre todo si acá nunca te los pagan. Aunque del tiempo extra no me quejo, “porque yo en mi barrio ya no soy ningún pendejo” según Molotov. Chamba es chamba, pero las leyes se respetan causita, sino ¿cómo?

Volviendo a lo que iba. Fui en busca del libro de entrevistas “Cambio de Palabra” (me dicen que hay una buena conversación con ese antisemita genial que fue Borges) de César Hildebrandt; y me di una vuelta, una vez más, por la Feria del Libro de Ricardo Palma. De paso compruebo con tristeza que los libros están aún muy caros para un ‘clasemediero’ tirando para misio, como este servidor. Por lo menos aún me queda Amazonas, feria permanente con precios de ganga y de enorme variedad. Pero yo, niño de la Pucp que se respeta no puede andar mucho por esos lares, no señor, un caviar que se respete y, más aún, ‘intelectualoide’ de la católica con lentes de carey, saco de corduroy y discípulo de Bullard, tiene que ir a una fiera en el corazón del rico Miraflores, en pleno Parque Kenneddy,y no una feria en la rivera de ese río-desagüe. Qué tal si se desborda el caudal del hablador y se me mojan mis incunables. Más vale prevenir que lamentar. Además, “Parque Kennedy”, suena bien, ¿no? Otra cosa pe varón, porque hasta el nombre es más charles. Qué tal Parque Toledo…no ‘corre mi bro’, ‘que bad’ diría la gentita de la witch. Así que me fui al parque de lookingflowers.

Resúmen: no pierdas tu tiempo, nada bueno. Encontré al menos los 3 tomos del testimonio personal de Luis Alberto Sánchez, pero a ¡100 lucas!, y estaban más viejos que la dignidad del mismo partido de LAS. Aunque, valgan verdades, vale su precio, peruano como pocos, LAS le pintó sus verdades al gran jefe, y hasta este pechito tuvo la oportunidad de conocerlo allá por los 80´s, durante la época del primer Crazy Horse. Ahh…tiempos aquellos. Otro día escribo de eso.
Pero no todo está malo en este templo temporal del saber. Estaba el libro más grande del mundo, como de 4 por 3 metros, y hecho en el Perú. Bien ahí por el país, pero ¿cómo lo llevo en la combi?, y además es más grande que mi librero. Pongámoslo en el depósito junto a la causa más grande del mundo, el ceviche gigante, el chullo de King Kong y los jeans del gigante sin corazón, y demás cojudeces que inventamos los peruanos, cuando el mundo entero tiende al ahorro de espacio. O alguien espera que los japoneses inventen el Ipod más grande del mundo…!nones!

Ahh, me olvidada, me fui ya desilusionado no encontrando el libro del Chato por ningún lado (no Memorias del Abismo, que según en “El Enano” de Fernando Ampuero, sólo vendió 80 de 2000 ejemplares. Aunque, dada la conocida enemistad de los señores, podemos dudar de la fuente en este caso. Alguna vez tuve entre mis manos esa novela, y sí, no creo que haya vendido 80 ejemplares…por lo menos se merece unos 100. Lo que no quita el gran talento de CH como periodista, pues Cambio de Palabra, libro de entrevista y obviamente periodístico, es otra cosa, muy bueno según me comentan; pero como novelista no le chuntó. Nadie es perfecto, ni Valeria Mazza). Otro vez me desvié del tema. En mi salida, en una esquina veo a la respetadísima Editorial Planeta, y tremedos afiches de sus nuevos jales, lumbreras de la literatura mundial. Gianmarco Zignago con su libro “La Madera del Alma” y Marco Antonio, el estilista, con “En mis manos está tu belleza” (espero que no mi cultura. Nota de los editores). Aunque no lo, por ahí debía estar también el libro del Chato Grados, editado también por Planeta. Por lo menos este último fue escrito por JL Díaz, tremendo periodista de La República de épocas pasadas, y hoy, casi ciego. ¡Qué ingrata que es la vida! Es el precio de leer, sino que lo diga Borges y Sábato. Pero ¿Qué decía? Ah, Editorial Planeta. Sin comentarios, si con esos autores creen que vender más, lo dudo. Yo no me metería tocar guitarra ni a cortar el cabello, zapatero a sus zapatos. Y es más, no sé ni porque me meto a escribir. Debe ser porque los blogs son gratis, o casi, para mí sí porque el internet me lo pirateo de mi papá. No pues señores de Planeta (Vilela, escucha, anota, apunta), hay mucho talento alrededor, porqué no publican a gente que realmente quiere vivir de esto. Se han pachareaqueado demasiado. Sin ir muy lejos, escuché de casuela la palabra “crónicas” y al voltear la cabeza veo a mi buen amigo Manolo Bonilla, pluma en ciernes, borracho consumado, que no se pierde una feria del libro. Gente como esta necesita también tribuna. No quiere decir que los otros por ser mediáticos no publiquen, tienen todo el derecho de hacerlo, pero justamente les dan la oportunidad solo por el hecho de ser mediático, no precisamente por sus dotes de escritores, que debe ser lo que busca una editorial. Y sí pues, me da envidia, yo también pe señores de Planeta, denme la oportunidad, miren que estoy sin chamba y me he aprendido la regla de las esdrújulas. Y si quieren puedo cantar Domitila y hacerles un peinado tipo Emo.

3 comentarios:

Manolo Bonilla dijo...

Tribuna, tribuna no creo ah, aún. Anfiteatro o cafetín de instituto, no más.
Pregunta, ¿de quién es el estilo?
¿Buho?
Segunda, ¿no compraste nada nada? Alfaguara estaba con 50%, con libros algo gastaditos, con yaya, con papel ya marrón que te puede recordar a los de Amazonas.
Bueno el post, deja la reseña de cine.
Un abrazo

El Ocicón dijo...

No hay plata pe compare para comprar nada. Hasta que consiga nueva chamba hay que ajustarse el cinturón. Saludos.

Anónimo dijo...

Doctor, por que te saliste del trome? me gustaban tus notas de los domingos